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viernes, 11 de noviembre de 2016

Acepta tus propios ritmos y te sentirás mejor



Acepto los cambios, porque los cambios vendrán, sean esperados o no. No hay nada que pueda hacer para cambiar lo que no puedo cambiar, ni influir sobre lo que está fuera de mi alcance. Cuando dejo de resistirme a los cambios, todo se despeja y algo nuevo aparece.

Esto es lo que aprendí recientemente.

lunes, 28 de marzo de 2016

SIEMPRE PUEDES ELEGIR NUEVOS CAMINOS




Todos tenemos problemas, y  ante ellos reaccionamos según nuestra fortaleza y recursos disponibles. Incluso actuando de las maneras más extrañas.

Por ejemplo, ante hechos muy dolorosos, críticos o de supervivencia, las personas tienen la capacidad de poder encapsular el problema para que no duela y de modificar su autoconcepto (la idea que tienen de sí mismas).

martes, 8 de marzo de 2016

Si nos permitimos dudar


VIVIMOS RODEADOS DE ESTRUCTURAS, PERO LAS MÁS LIMITANTES SON LAS QUE LLEVAMOS DENTRO.

Nuestra manera de ver el mundo se va configurando a partir de nuestras necesidades y las experiencias adquiridas a lo largo de nuestra vida. Es un sistema de retroalimentación, donde los estímulos se transforman en respuestas, y tras repetirlos infinidad de veces, muchos circuitos se profundizan, mientras que otros menos transitados se pierden.

domingo, 17 de enero de 2016

Sólo cuando te cuestiones, comenzarás a encontrarte



Y un día te encontrarás contigo, te amarás con locura, y no dejarás que nadie te manipule, te lastime o te haga sufrir; y así serás feliz.”
(del muro de Dannah Beck,  Ignoro el autor)

Esta frase tan bella resonó en mí y en muchos de ustedes. Evidentemente, es algo que todos esperamos alcanzar.
Pero ¿cómo llegamos a estar tan alejados de nosotros mismos, para que el encontrarnos sea algo tan anhelado?

viernes, 18 de diciembre de 2015

Eres libre cuando puedes ser espontáneo





Comparto con ustedes esta bellísima reflexión de Erich Fromm acerca de la posibilidad de llegar a ser auténticamente libres y espontáneos. 

Queda por contestar una última objeción: si se les permite a los individuos obrar libremente en el sentido de la espontaneidad, si los hombres no reconocen autoridad superior alguna a la de ellos mismos, ¿no surgirá inevitablemente la anarquía?
En la medida en que este término se refiere al egoísmo irresponsable y a la destructividad, el factor determinante depende de la noción que se tenga acerca de la naturaleza humana. 

viernes, 9 de octubre de 2015

¡Ya no sé cómo quieren que sea!




¿Te sentiste así alguna vez? Yo sí. Cuando tenía 36 años, llorando desconsolada frente a mi doula y con mi hijita de tres meses en brazos. La maternidad había puesto mi mundo de cabeza y pateado mis puntos de apoyo. Toda mi confianza y seguridad se esfumaban en ese caos emocional que es el  puerperio, exigiéndome un incómodo regreso hacia mí misma. 

¿Cuánto tiempo llevaba esforzándome por querer encajar, agradar, ser querida por lo que yo pensaba que los demás esperaban de mí? Casi toda mi vida. La adolescencia, sin duda, la peor etapa.

viernes, 26 de junio de 2015

¿Dónde está el límite de la autoexigencia?


Este es el problema de los que sufrimos siendo autoexigentes. Que nuestra exigencia no reconoce límites. Creemos que siempre es posible “un poco más”, aunque estemos agotados.

Ante un pedido o una insistencia del afuera, una parte nuestra muy oculta e interiorizada, una voz inaudible pero imposible de desobedecer nos dice “…PERO si vos podés…”.

miércoles, 14 de enero de 2015

No existen atajos al SER




¡Llegó el 2015! Y quiero empezar hablando de algo que me sucedió en estos días, y que tiene que ver con la VULNERABILIDAD, el deseo de superación y crecimiento, y los peligros a los que nos exponemos, a veces, en esta búsqueda.

A todos los que estamos en la búsqueda, sea por los caminos que sean, nos apasiona ese vibrar profundo, esa resonancia que sentimos en el pecho, cuando percibimos, intuimos, que hemos encontrado algo que seguramente nos ayude a alcanzar más rápidamente nuestro SI-MISMO.

Y digo “seguramente” y no “posiblemente”, cuando caemos presas del entusiasmo al pensar ¡Eureka! ¡Lo Encontré!!, y no nos detenemos demasiado a evaluar, esperar, tomar distancia. Sentimos que “seguro es por ahí”… Y allá vamos, sin pensarlo demasiado.

Y bueno, a veces, no es así. Y es cuando nos pegamos terribles porrazos. Cuando nos damos de lleno contra una pared, que estaba, estuvo siempre, pero en nuestra necesidad de encontrar eso que estamos buscando no la vimos. Y estos golpes duelen, duelen en el alma, en nuestro orgullo y lo que es peor, lastiman nuestra brújula interior, nuestra confianza en nosotros mismos. 

Según la cantidad y/o intensidad de los porrazos recibidos, esta brújula estará más o menos rota, y con ella, nuestra propia confianza en nuestro guía interior. Y claro, ¡si estábamos tan seguros que era por ahí! Para luego descubrir, una vez más, que estábamos equivocados.

Era bueno, era útil, pero no todo y no tanto… Tenía aristas oscuras, peligrosas que en nuestro ciego entusiasmo, no las vimos.

El dolor existe, pero lo mejor es no quedarse allí, sino ganar en humildad y aprendizaje. 

Pienso que estas pruebas no son para que perdamos nuestra confianza en nuestra intuición, ni perdamos el eje, ni tiremos a nuestro buscador por la borda (aunque nos pase todo eso alguna vez). NO. Son para que sepamos que detrás de hermosas y brillantes apariencias, hay personas que, incluso con las mejores intenciones, se equivocan. Y también para que aprendamos a estar más atentos, pero sobre todo, a ser más humildes.

No debemos pensar, ni creer, que porque estamos en un camino de búsqueda de la esencia, somos mejores personas, o más evolucionados o elevados que el resto. No. Y si nos creímos eso (concientes o no de esta actitud), nos hemos equivocado y la Vida se ocupará de corregirnos. 

Hace 4 días apenas, en una reunión de amigas, me enorgullecí al compartir que ya no iba por la vida con los ojos cerrados, entrando a ciegas a bellos espacios que me prometían soluciones mágicas,  sin mirar antes  a donde me estaba metiendo. En verdad creí que tras varios golpes ya lo había aprendido. Pero no. 

Dos días después, me di cuenta de que había caído en la trampa una vez más. Otra vez, mi deseo de conectar con mi esencia, me llevó ciegamente a creer en nuevas bellas palabras que sonaban llenas de sentido… y no vi más allá. Una amiga me alertó justo a tiempo. En algo se ve que mejoré, pues por lo menos no llegué a pegarme el porrazo, fueron sólo intenciones, pero me desilusioné igual. 

Me dolió en lo más profundo de mi orgullo darme cuenta que seguía siendo muy VULNERABLE ante el llamado de estas bellas promesas de rápido crecimiento e iluminación… Y sentí vergüenza… y me di cuenta que me había jactado de algo que todavía en mí está inmaduro. Aún puedo ser presa fácil de estos grupos ”iluminados”, y debo seguir estando atenta para evitarlos.

HUMILDAD. No se puede aprender a ser humilde, sin que mi cara pegue de lleno contra el piso, el humus, de vez en cuando.

CONSTANCIA. Hoy para mí, aquí y ahora, el Enfoque y la Cosmovisión Junguiana, son la vía regia que necesito y me acompañan en mi camino hacia la búsqueda y realización de mi Ser Interior. Una vía segura en sus prácticas y postulados teóricos, comprobada científicamente, profundamente coherente y llena de sentido y experiencia.

Es mi propio camino, y como ven, empiezo el año confirmando lo que ya vengo advirtiendo y viviendo:  “ES POR AQUÍ”. Sin necesidad de brillantes atajos. ¡Y Feliz de que asi sea!


Andrea García Moral – counselor

ENFOQUE AL SER  Consultoría Psicológica
El Enfoque Centrado en la Persona, desde una mirada Junguiana


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jueves, 16 de octubre de 2014

Tus luces necesitan de tus sombras





Es tan importante un espacio de espera, oscuro e incierto, como el logro que sale a la luz. Sin la oscuridad no podríamos ver las estrellas.

Hace muchos años, cuando era joven, escribí que me gustaría imaginar los momentos felices y más importantes de mi vida como si fuesen pequeñas estrellas, todas brillando según la intensidad del momento, y que juntas formarían la galaxia de mi propia vida. Así, cuanto más estrellas juntara, al mirar atrás podría sentirme orgullosa de lo grande y brillante que era.

En ese entonces creía que lo más importante era llenar mi galaxia de la mayor cantidad posible de estrellas. Era demasiado ingenua…

Pues lo que no sabía era que tal creencia encerraba la trampa del juicio de valor, y que me traería tristeza y frustración cuando pasara mucho tiempo sin colgar estrellas nuevas.

La vida me fue llevando a corregir esta creencia. No fue fácil. Lentamente fui aprendiendo que tan importantes eran las estrellas como el negro vacío que las sostiene. Porque, ¿qué sería la luz sin la sombra? ¿Cómo serían capaces de brillar sin un fondo que las contraste y las haga aún más bellas?.


Asi fue como empecé a ver esos espacios negros  como algo necesario. Algunos dolorosos, sí, pero que podían ser resignificados para integrarlos en perfecta armonía a la galaxia de mi vida. 


Poco a poco aprendí a no desechar unos en preferencia de otros, e intentar amar y aceptar todos los aspectos de mí misma: todas mis luces y mis sombras.

Un camino más difícil, sin duda. Pero mucho más rico y gratificante en su conjunto.



Andrea García Moral – counselor

ENFOQUE AL SER  Consultoría Psicológica
El Enfoque Centrado en la Persona, desde una mirada Junguiana

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martes, 20 de mayo de 2014

Hacéme preguntas por favor…






"Haceme preguntas por favor..."
Eso me dijo una consultante, a mitad de nuestro  primer y único encuentro. Con los ojos llenos de lágrimas, tratando de quebrar ese silencio de apenas segundos, en los cuales la barrera que contenía su profunda tristeza, amenazaba con quebrarse.

Me lo pedía con la voz, me lo suplicaba con la mirada. Sentí que reflejarle esa emoción sería empujarla a ese lugar del que deseaba escapar, así que accedí y le pregunté acerca de  su vida. De inmediato su expresión se relajó, y claro, me contó de su familia, sus cosas, etc. Pero las respuestas eran lo de menos, lo notable era el alivio que expresaba su cuerpo, sus ojos, por haber evitado contactar con ese dolor terrible, inexpresable.

Ese breve encuentro me dejó esta inquietud que aún hoy me resuena:

¿Cuántas veces las personas estarán esperando las preguntas del terapeuta, no para encontrar la respuesta a su problema, sino justamente para esquivar el mismísimo núcleo del problema?

¿Preguntas que alejan, en vez de acercar?

¿Preguntas que sirven para agitar las aguas, porque si las dejáramos quietas como se hace en el Enfoque, el observar su propio reflejo les resultaría intolerable?


lunes, 5 de mayo de 2014

El camino hacia tu Verdadera Voluntad



Hacé click en la imágen para agrandarla



Les comparto unos fragmentos de un texto altamente recomendable, La Historia sin Fin. Un diálogo imperdible entre Sebastián, el niño protagonista, y Graógraman, un león gigantesco también llamado “La Muerte Multicolor”, Señor del Desierto de Colores, en el mundo de Fantasía:

“--Los caminos de Fantasía –dijo Graógraman--  sólo puedes encontrarlos con tus deseos. Y sólo puedes ir de un deseo a otro. Lo que no deseas te resulta inalcanzable. Eso es lo que significan aquí las palabras “cerca” y “lejos”. Y tampoco basta con querer marcharse de un lugar. Tienes que querer ir a otro. Tienes que dejarte llevar por tus deseos.
(…)
Unos días más tarde, tuvieron otra vez una conversación muy importante.
Sebastián le enseñó al león la inscripción del reverso del Aurín.

-- ¿Qué significa?—preguntó--. “Haz lo que quieras”. Eso quiere decir que puedo hacer lo que me dé la gana, ¿no crees?
El rostro de Graógraman pareció de pronto terriblemente serio y sus ojos comenzaron a arder.
--No—dijo con voz profunda y retumbante--. Quiere decir que debes hacer tu Verdadera Voluntad. Y no hay nada más difícil.
--¿Mi Verdadera Voluntad?—repitió Sebastián impresionado--. ¿Qué es eso?
--Es tu secreto más profundo, que no conoces.
--¿Cómo puedo descubrirlo entonces?
--Siguiendo el camino de los deseos, de uno a otro, hasta llegar al último. Ese camino te conducirá a tu Verdadera Voluntad.
--No me parece muy difícil—Opinó Bastián.
-- Es el más peligroso de todos los caminos—dijo el león.
--¿Por qué?—Preguntó Sebastián—Yo no tengo miedo.
--No se trata de eso –retumbó Graógraman-- . Ese camino exige la mayor autenticidad y atención, porque en ningún otro es tan fácil perderse para siempre.”

Michael Ende – La Historia Sin Fin.


Andrea García Moral
Autoconocimiento y Desarrollo Personal
(sólo para buscadores intrépidos) 

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