Esto es algo de lo que vimos en el 2do
Taller de Empatía y Escucha Empática:
Cuando puedo ponerme en el lugar del otro y adoptar su
propio punto de vista, las situaciones y las cosas se ven diferentes. Sólo
desde ese lugar puedo genuinamente comprender al otro.
No es lo mismo
quedarse en la orilla y decirle “vos seguí nadando que vas bien”, a meterme en
el mar junto a esa persona y poder percibir, captar realmente qué tan profundas
son sus aguas y cuánto sentido tienen sus temores.


